Al terminar el curso
Aprender una
lengua, especialmente cuando uno no vive en un país en el que dicha lengua se
hable de forma mayoritaria, no es fácil y requiere esfuerzo. Sabemos que los esfuerzos
no se tienen tanto en cuenta cuando se obtienen resultados, pero sobre todo no
se tienen tanto en cuenta cuando resultan agradables y estimulantes, porque no
todos los esfuerzos contienen una carga negativa, como a veces tendemos a
pensar.
Por ejemplo, a mí me gusta correr. Cuando
empecé, ya de mayor, no aguantaba más de diez minutos y ahora soy capaz de
correr carreras de diez kilómetros sin especiales agobios. ¿He tenido que
esforzarme para mejorar? Sin duda, pero ya no lo recuerdo: solo cuenta la
satisfacción que siento ahora mientras corro, porque sé que acabaré la carrera,
claro, pero también porque he conseguido que correr no sea un esfuerzo penoso para obtener un resultado, sino una actividad placentera en sí misma y eso
retroalimenta mi capacidad de alcanzar la meta.
Por eso,
conseguir que aprender una lengua extranjera resulte una tarea gratificante es, en mi
opinión, a lo más que puede aspirar un profesor, y ese es el tipo de profesor
que me gustaría ser.
Si un profesor es
capaz de conseguir eso tiene su satisfacción, y la de sus alumnos, garantizada.
¿Se puede pedir más?
Una lengua extranjera se aprende y se enseña...
Mi participación sobre esta cuestión en el foro ha sido:
El eslogan:
Una lengua se aprende y se enseña desde la complicidad entre profesor y alumnos
Lo que me ha aportado el curso: Como ya han apuntado otros compañeros, lo primero que te viene a la mente cuando acabas un curso de ELE (es el tercero que sigo), es repasar cómo ha sido tu propio aprendizaje de otras lenguas, y detectas carencias, pero también recuerdas aquel profesor que te permitió aprender casi sin darte cuenta, que de eso se trata: de hacer que el esfuerzo se note poco y resulte gratificante.
Pues eso es lo que me ha aportado el curso, acercarme a los conocimientos necesarios para ser capaz de facilitar el aprendizaje del español como lengua extranjera (no de enseñar, como ya hemos comentado durante el curso), y debo decir que esta vez el paso ha sido importante, porque me da la sensación de que ha sido cualitativo, algún interruptor se ha conectado y me ha permitido dar el salto y situarme en la posición del profesor, aunque sea con alumnos imaginarios (los reales ya llegaran, espero), y tratar de comprender qué es lo que esperan de mí y qué debo hacer para satisfacer sus necesidades de aprendizaje.En buena parte ello ha sido debido al excelente material didáctico del que hemos dispuesto y muy especialmente a la labor de Pilar, cuya supervisión ha sido modélica: dando los ánimos necesarios para motivar, corrigiendo sin que apenas se notara y promoviendo actividades siempre sugerentes.También la participación de los compañeros ha sido fundamental, con sus ideas y actitud de colaboración.O sea, un placer.SaludosXavier
Bibliografía y referencias:
En este curso se nos han facilitado diversos materiales que me han parecido muy interesantes y útiles:
Sheila Estaire. El enfoque por tareas.
Ernesto Martín Peris, Neus Sans. Gente 1. Curso de español para extranjeros. Editorial Difusión.
También, de la misma editorial, Gente 1 joven. Curso de español para jóvenes.
· Jane Arnold Los factores afectivos en la enseñanza del
español como lengua extranjera (vídeoconferencia) http://comprofes.es/videocomunicaciones/los-factores-afectivos-en-la-ense%C3%B1anza-del-espa%C3%B1ol-como-lengua-extranjera
· Kseniia Lopatina. Motivación de los estudiantes de ELE. Enfoque práctico (vídeoconferencia) http://comprofes.es/videocomunicaciones/motivaci%C3%B3n-de-los-estudiantes-de-ele-enfoque-pr%C3%A1ctico?page=1
· Relación de objetivos A1-A2
http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/plan_curricular/niveles/01_objetivos_relacion_a1-a2.htmV Encuentros TodoEle


