1. Punto de partida
1.A Trayectoria formativa y profesional
1.A.1 Formación
1.A.1.1 Formación reglada
·
2003. La Universidad Politécnica de Catalunya reconoció
mi labor profesional, con la entrega de los siguientes títulos:
o
Máster
técnico en desarrollo de aplicaciones en entornos TIC
o
Posgrado
en Dirección de proyectos tecnológicos
o
Posgrado
en Gestión de proyectos y calidad del software
·
2003. Seguí el curso y obtuve el título de
posgrado en Consultoría interna en
organizaciones, otorgado por la Universidad Politécnica de Cataluña
·
1994-1995. Cursé el posgrado Urbanisme, Ciutat, Història en la
Universidad Politècnica de Catalunya.
·
1983. Me licencié en Historia Contemporánea en la Universidad de Barcelona.
1.A.1.2 Formación no reglada
Principales cursos seguidos:
·
2013. CFP323-Qué
es ser profesor de lenguas extranjeras, CFP330-Qué significa hablar y aprender una lengua extranjera y CFP336-¿Cómo se aprende y enseña una lengua
extranjera? Impartidos por el Instituto Cervantes.
·
2007-2008. Obtuve las certificaciones en la versión 3 de ITIL y en IT-Service Management, otorgadas por
EXIN (Examination Institute for Information Science), tras seguir los cursos
impartidos por Quint y Abast grup.
·
2007. Curso de Habilidades directivas, impartido por la empresa GEISS
·
2005. Curso de Técnicas avanzadas de lectura eficaz, impartido por AZ AZ
Consulting Training Productivity S.L.U.
·
2005. Curso de Fundamentos de ITIL para la Gestión de Servicios de IT. Impartido
por Quint
- 2003 Curso de Usabilidad, arquitectura de la información y redacción para la red. Impartido por Claro Studio.
- 2002 Curso de comunicación escrita. Impartido por D’Aleph.
- 2001 Curso de estadística aplicada. Impartido por la Fundació de la Universitat Politècnica de Catalunya
- 2001 Curso de Gestión de la calidad en el Call Center.
Impartido IQPC
(International Quality & Productivity Center).
- 2000 Asistencia a Call Center 2001. Congreso IFAES
- 2000 Curso de Fundamentos de e-commerce. Impartido por QA group
- 2000 Curso de Activitat financera de la Caixa. Impartido por ESADE
- 1999 Asistencia a Call Center 2000. Congreso IFAES
1.A.1.3 Idiomas
·
Catalán,
que es mi lengua materna. Sin embargo, la usé exclusivamente de forma oral
durante más de veinte años, puesto que mi enseñanza se desarrolló siempre en
español, puesto que el catalán estaba prohibido en la escuela. Posteriormente
empecé a leerlo y escribirlo (de forma autodidacta), con lo que mis lagunas son
notables.
·
Español.
Es la lengua en la que estudié siempre (solo a partir de la universidad alguna
clase era en catalán) y también es la lengua en la que he desarrollado toda mi
actividad como escritor y la mayor parte de mi actividad lectora.
·
Inglés.
Alcancé el nivel Advanced en el
Instituto de Estudios Norteamericanos de Barcelona y posteriormente he seguido
cursos de conversación.
·
Francés.
Lo estudié en mi enseñanza primaria y bachillerato. Pese a lo precario del
método de enseñanza y del profesor (no nativo), aprendí bastante. Al ser
gramaticalmente muy parecido al español y catalán y tener otras semejanzas
(fonéticas, de vocabulario) también próximas al catalán, aunque ahora lo tengo
muy olvidado creo que no me sería difícil refrescarlo.
·
Alemán.
Estudié dos años, hace quizá treinta, y aprendí muy poco. El método, desde
luego, no resultó el adecuado.
1.B Experiencia profesional en el ámbito de la enseñanza
No tengo ninguna experiencia en la enseñanza del español
como lengua extranjera. Sí que la tengo como alumno de lenguas extranjera y
seguir cursos para ser profesor de ELE ha hecho que revisara los distintos
métodos y profesores que he tenido a lo largo de mis estudios y eso me ha
ayudado a saber con cuáles he mejorado más y con cuáles me he aburrido y he
perdido el tiempo.
Mi única experiencia como docente ha sido impartir clases de
funcionamiento de algunas herramientas informáticas dentro del ámbito de mi
empresa, tanto a personas dedicadas profesionalmente a la informática como a
personas con otro perfil profesional, menos técnico, dentro de la empresa.
Generalmente han sido sesiones únicas, de aproximadamente
dos horas de duración, y el número de personas a las que me he dirigido ha sido
muy variado, desde dos hasta setenta, aproximadamente.
Nunca he sentido un especial nerviosismo o agarrotamiento al
impartir estas clases, pese a los temores previos, lo que me ha llevado a la
conclusión de que es una actividad que puedo desarrollar con efectividad, ya que
además disfruto llevándola a cabo.
En la actualidad acabo de empezar a colaborar con una ONG (Entreveïns,
en Rubí) para impartir clases de alfabetización informática a personas en
riesgo de exclusión social, fundamentalmente inmigrantes. Esto ha resultado
impactante, porque me ha hecho dar cuenta de que lo que para mucha gente es
cotidiano, para otras personas es completamente nuevo y muy difícil. No me
refiero, claro, a programar sino al simple hecho de saber desplazarse con un
ratón o reconocer las letras en el teclado.
Una de las personas que asiste a clase es una mujer marroquí
que apenas habla español (y no digamos escribirlo) y otra colombiana, cuyo
nivel de escritura es también muy precario. Con ellas estoy teniendo la
oportunidad de enseñar algo de español.
2. Creencias sobre la filosofía del proceso de aprendizaje del español como lengua extranjera
2.A Proceso de aprendizaje/adquisición de segundas lenguas / lenguas extranjeras
2.A.1 Qué es enseñar y aprender para mí.
Después de haber estado aprendiendo
o intentando aprender muy variadas materias durante gran parte de mi vida,
he llegado a la convicción de que enseñar algo a alguien es mover los resortes necesarios para que el estudiante
aprenda, porque no es el enseñante, con su transmisión de conocimiento, el
que enseña, sino el aprendiente, con sus ganas, el que aprende.
El que intenta aprender sólo completará el proceso de
aprendizaje si se interesa por aquello que estudia, de lo contrario se quedará en la fase del intento, que tan frustrante resulta pero que tan a
menudo se produce, especialmente en el campo de las lenguas extranjeras. Solo
aprenderá cuando la motivación lo lleve a interesarse no solo por lo que
estudia, sino por lo que tiene que ver con lo que estudia.
En mi opinión, el éxito del proceso de aprendizaje depende
siempre, pues, en última instancia, del
alumno, pero en la gran mayoría de las veces, sin un profesor facilitador, el proceso no se completará.
Alguien puede escuchar decenas de lecciones magistrales
sobre un tema y no aprender nada, porque no le interese, no lo entienda o no le
resulte atractivo. Son muchos los motivos por los que una información no se
convierte en conocimiento y que llegue a producirse esta conversión es la tarea
fundamental del profesor.
2.A.2 ¿Cómo se enseña/aprende?
Solo se enseña lo que
se sabe, y solo se aprende aquello que se quiere aprender.
Al menos así me ha sucedido a mí a lo largo de mi vida y así
he visto que les ha sucedido a otros: si no se quiere aprender, no se aprende.
Por lo tanto, se necesita un profesor que sepa, un alumno
que quiera y un vínculo de complicidad
entre profesor y alumno, para que el profesor sea capaz de conseguir que el
alumno quiera aprender aquello que necesita aprender si el alumno no empieza ya
con las ganas de hacerlo.
Sin atracción, sin interés o sin ganas de aprender no habrá
aprendizaje.
Enseñar no es llenar un depósito vacío, no es un acto físico
sin más. Es más bien un proceso químico que necesita de un catalizador fundamental, que es la actitud.
Si queremos ser buenos profesores, deberemos activar los
resortes que muevan al alumno a que se aficione por aquello que es la materia
de enseñanza. Sin afición no habrá
auténtico aprendizaje, no se interiorizará lo que se aprende.
Y para ello el
profesor debe conocer al alumno, ver cuál es la manera en la que mejor
aprende (visual, cinestésico, etc.), qué temas le interesan más, cuáles son sus
objetivos y necesidades. A partir de determinada edad, y muy especialmente en
el caso del aprendizaje de una lengua extranjera, ha de existir una
conversación previa entre profesor y alumno en la que este exponga sus
intereses y el profesor proponga una forma de hacer. Este diálogo es
fundamental para la efectividad del proceso de aprendizaje.
2.A.3 ¿Cómo enseñar una lengua extranjera?
Aprender una lengua extranjera no es como aprender cualquier
otra materia de un currículo de estudiante: matemáticas, historia, literatura,
física, etc. Una lengua extranjera se
aprende para poder comunicarse en dicha lengua, para poder vivir en ella cuando se presente la ocasión.
Eso es algo que hemos de tener muy presente, la lengua de
comunicación entre un grupo social es algo que trasciende cualquier otro
conocimiento, puesto que no se podrá intercambiar ningún conocimiento si no es
en una lengua común.
Y me refiero a conocimiento en el sentido más amplio, desde
el saludo hasta la teoría física más compleja. Antes que cualquier otra cosa, la persona es social y, si no es capaz de
comunicarse con otras personas, pierde una de sus características fundamentales.
Por lo tanto, debemos enseñar nuestra lengua (extranjera
para nuestros alumnos) con una gran delicadeza, siendo conscientes de que tenemos
entre manos la materia con la que los
alumnos han de ser capaces de vivir en una sociedad. Como profesores hemos
de saber transmitir esta idea, hemos de saber hacer que el alumno sienta que
está aprendiendo una herramienta imprescindible para poder llevar a cabo lo que
quiere o necesita: entenderse con las personas que hablan la lengua estudiada.
No importa para qué exactamente necesita el alumno aprender la lengua
(trabajar, estudiar, viajar, etc.), sin ella no se podrá comunicar con los
demás y su objetivo fracasará.
Pienso que nuestra
principal tarea como profesores ha de ser entusiasmar al alumno, conseguir
que sienta que conocer la lengua que estudia sea una satisfacción, que entender
la primera frase en un idioma hasta entonces desconocido le resulte placentero,
que explicar de qué trata la primera película que escuche en ese idioma le haga
sentir dichoso.
2.A.4 ¿Dentro de qué método o enfoque me sitúo?
Underhill[1] define
tres tipos de profesores: el lector, el profesor y el facilitador. Solo con
leer las definiciones resulta evidente que todos querremos ser facilitadores
(supongo). Es el tipo más completo y también, como suele suceder, el más
difícil. Pero si he empezado a formarme para dar clases de español como lengua
extranjera es porque tengo esta aspiración.
Tal como decía en los puntos anteriores, si un profesor no
es capaz de facilitar el aprendizaje,
de forma que el alumno sienta que quiere aprender, el proceso de aprendizaje no
tendrá éxito.
Ahí es donde yo quisiera situarme. Enseñar va más allá de
conocer el tema y la metodología de enseñanza, enseñar incluye diversos otros
componentes: el psicológico o afectivo, el social y el reflexivo (Underhill,
2000). En definitiva, no solo hay materia, también (y sobre todo) hay alumnos.
En cuanto al método propiamente dicho, me sitúo dentro del enfoque comunicativo. En mi opinión una
lengua sirve para comunicarse y hacia ello debe encararse la enseñanza. No hay
que olvidar la gramática, por supuesto, pero, más allá de lo imprescindible
para avanzar, entiendo que la gramática es un complemento, un perfeccionamiento
al que aspirar, pero no es lo primero en el orden de prioridades.
Cuando una persona quiere aprender un idioma lo hace porque
necesita comunicarse en esa lengua, no para presentarse a un concurso de
gramática.
A mí me ha sucedido en distintas etapas del aprendizaje del
inglés que la insistencia en perfeccionar la gramática me ha llevado al
aburrimiento y al desánimo. Ha sido cuando me han animado a tener
conversaciones que he avanzado y me he sentido cómodo con mi propia evolución,
incluso siendo consciente de mis errores gramaticales que, al final, uno mismo
se da cuenta de que comete, o de las carencias que tiene cuando intenta decir
algo y no encuentra la forma adecuada y procura mejorar en este aspecto, por
iniciativa propia.
Tal como indica el Marco
común europeo de referencia[2],
hay que adoptar un enfoque orientado a
la acción: El uso de la lengua –que
incluye el aprendizaje– comprende las acciones que realizan las personas que,
como individuos y como agentes sociales, desarrollan una serie de competencias,
tanto generales como competencias comunicativas lingüísticas, en particular.
El alumno debe adquirir cuanto antes las competencias
socioculturales que le permitan desenvolverse en los distintos ámbitos de la
sociedad: público, personal, profesional
y educativo.
Dentro del enfoque comunicativo, y de forma más concreta, me
gusta en especial la programación por
tareas, que a mí me parece más una forma de aplicar el enfoque comunicativo
que una variante o un método distinto, porque entiendo que parte de los mismos
planteamientos pero usa una determinada manera de llevarlos a la práctica.
El hecho de planificar una serie de sesiones de clase con un
objetivo final me parece que resulta gratificante para los alumnos, porque ven
el resultado del ejercicio, siempre progresivo, y porque durante la práctica se
familiarizan con un determinado tema, automatizan el uso de algunas de sus
expresiones y conceptos, lo interiorizan de forma que después les resulta más
fácil comunicarse en relación con él.
2.A.5 Para que un alumno aprenda es necesario…
Para que un alumno
aprenda es necesario que quiera hacerlo y, como ya exponía más arriba, no
querrá hacerlo si no tiene interés o no le gusta lo que debe aprender.
A mi juicio, la tarea del profesor será ayudar a conseguir
este vínculo de afecto del alumno con lo que aprende, en nuestro caso la lengua
española. No sé si la palabra afecto puede resultar chocante en este contexto,
pero yo lo siento así: hay que sentirse seducido por una materia y quererla
para aprenderla desde dentro, para sentirla.
A mí, por ejemplo, me atrae el inglés porque me permite
acercarme a las voces de los actores, a las letras de las canciones, a los
libros de mis escritores favoritos, que son norteamericanos en su mayoría. Por supuesto
también me permite comunicarme cuando viajo a un país de habla inglesa, y eso
me produce satisfacción y retroalimenta este afecto por la lengua.
Un estudiante de español sentirá este afecto cuando en su
progreso vea que es capaz de entender algún libro escrito en nuestro idioma que
le guste, la carta de un restaurante o una conferencia sobre un tema que le
atraiga. En este sentido, los profesores deberemos ser capaces de seleccionar
aquellos materiales que se acerquen lo más posible a los intereses de nuestros
alumnos a los que, por lo tanto, deberemos conocer: estamos, pues, de nuevo, ante un profesor facilitador, que es una
de las principales cosas que un alumno necesita para aprender.
2.B Reflexión sobre el papel del docente
2.B.1 Cómo me veo a mí mismo como profesor
No puedo sino ser un profesor cargado de buenas intenciones,
como todos, pero como hasta ahora no he ejercido propiamente como tal (y para
nada como profesor de español), no dispongo de la sensación que un profesor
experimentado puede sentir cuando ve la actitud de sus alumnos y los resultados
obtenidos.
Espero poder ser un profesor cuya práctica esté cercana a
sus planteamientos teóricos, cosa que no siempre resulta fácil, atendiendo al
famoso principio de: haz lo que yo digo
pero no lo que yo hago. Aunque es cierto que cuanto más claras se tienen
las ideas más fácil es llevarlas a la práctica, no siempre resulta fácil
hacerlo. Se necesita practicar y cometer errores y, sobre todo, ser capaz de
examinarse y ser autocrítico para saber enmendar las malas prácticas.
Pienso que ser profesor es una tarea muy exigente y que los
alumnos no saben si el que tienen delante es uno que tiene mucha, poca o
ninguna experiencia y esperan de él que sepa aportarles lo que necesitan para
su proceso formativo. Estos primeros pasos son, pues, a mi entender, los más
delicados para un profesor (más que para cualquier otro tipo de trabajo), por
cuanto los alumnos no han de verse perjudicados por el hecho de tener a un
novato como profesor.
2.B.2 ¿Cómo veo el papel del profesor de lenguas?
El profesor de lenguas, en mi opinión, tiene un papel
realmente difícil, porque para enseñar su materia (una lengua) necesita que sus
alumnos adquieran unas destrezas que puede que no tengan en su propia lengua
materna: opinión formada sobre diversos temas, capacidad para razonar esas opiniones,
conocimientos sobre determinados temas de los que se tratan en clase, afición a
la lectura y capacidad de síntesis para explicar lo que se ha leído, etc. etc.
Cuando se enseñan matemáticas o historia, el carácter de los
alumnos no es importante, salvo que se trate de casos extremos, pero cuando se
enseña una lengua sí, porque un alumno tímido participará poco y, por lo tanto,
practicará poco; un alumno demasiado extrovertido puede monopolizar la clase,
etc.
El profesor de lenguas tiene pues una tarea adicional
fundamental: conseguir la fluidez social
de la clase, es decir, ha de saber llevar a la clase temas en los que todos
participen, que se sientan cómodos con ellos (ha de tener cuidado con la
religión o la tendencia sexual, por poner algunos ejemplos), que sean adecuados
a su nivel de español, edad y formación general.
Ha de saber conducir o animar, pero nunca monopolizar, no ha
de convertir la clase en un púlpito desde el que pregonar sus propias
opiniones, sino que debe apuntar temas de forma sutil, para que los alumnos los
desarrollen, si ve que la clase no arranca, o esquivarlos y pasar a otros si ve
que el tema no tiene salida.
Una vez más no se trata de matemáticas o historia, que
tienen un índice que hay que seguir, porque su contenido es, aunque extenso,
limitado. Un teorema es un teorema y una revolución es una revolución; y ambas
cosas se pueden convertir en tema de una clase de ELE o ninguna de ellas puede
resultar apropiada, esta es la ventaja y al mismo tiempo el inconveniente de
enseñar una lengua extranjera.
2.B.3 Lo que más me gusta de mi actividad docente es…
De nuevo aquí me falta la experiencia, pero intuyo que lo
que más me gustaría sería ver la participación y el progreso de los alumnos,
poder tener hoy con ellos una conversación más larga y compleja que ayer, o
asistir a una entre ellos, porque les gusta el tema y porque han mejorado su
nivel.
Una vez más recurro a mi papel de alumno de una lengua
extranjera y recuerdo con claridad la incomodidad de un profesor cuando hacía
preguntas que nadie respondía porque el tema no interesaba, no sabíamos lo
suficiente de él, o del idioma para poder hablar de él. En cambio, cuando se
acababa la hora y la clase había pasado de forma dinámica y con los alumnos
activos, era evidente que el profesor se sentía satisfecho.
2.B.4 ¿Qué capacidades debe tener un profesor competente?
Un profesor
competente ha de conocer los intereses, necesidades y preferencias de sus
alumnos. Solo a partir de ahí podrá ayudarlos a que aprendan. No hay que
enseñar lo mismo a todos los alumnos, no es lo mismo un estudiante que acaba de
llegar a España para quedarse a vivir que un estudiante que esté estudiando
español en su propio país, no es lo mismo un niño que un adulto, no es lo mismo
un trabajador que quiere aprender a hacer presentaciones para su trabajo que un
estudiante que ha de seguir unas clases de otras materias en una lengua que no
es la suya.
Y el profesor ha de ser capaz de transmitir las ganas de
conocer a cualquiera de estos tipos de estudiantes, ha de conseguir que sus estudiantes se entusiasmen con aquello que
necesitan conocer. Debe procurar que los
alumnos aprendan autónomamente, que sean ellos los que guíen su propio
proceso de aprendizaje, en los que el profesor debe ser acompañante.
Parece sencillo decirlo, pero creo que es sumamente difícil
y que comporta una gran preparación y mucho saber hacer.
El profesor no es un alumno más, no es un colega, pero
tampoco ha de ser una persona distante que se convierta (en especial para los
más jóvenes) en ese examinador que ha de aprobar o suspender. Si un alumno solo
se preocupa de aprobar o suspender es que el profesor lo está haciendo mal, por
mucho que el interés del alumno sea aprobar un examen de nivel, el profesor ha
de tener la capacidad de hacerle olvidar que ese es su objetivo, ha de
conseguir, como ya he dicho, que al estudiante le guste lo que está
aprendiendo: una lengua con la que comunicarse con unas personas con las que no
podría hacerlo si no la conociera. Y que se sienta con confianza para
comunicarse en esa lengua
En resumen,:
·
Mostrar entusiasmo y fomentar el interés de sus
alumnos
·
Adecuar las actividades a los intereses y
experiencia de sus alumnos
·
Ser capaz de desarrollar la confianza de los
alumnos y su autonomía de aprendizaje
·
Fomentar la comunicación auténtica en el aula
·
Saber cuándo y cómo corregir
2.B.5 ¿Qué tareas como profesor de ELE destacaría?
·
Un profesor de ELE ha de conseguir que sus
alumnos se expresen en español, que superen su posible timidez, cosa que no
resulta fácil en una clase en la que hay otros alumnos, algunos con más
facilidad que otros.
·
Ha de intentar que todos sus alumnos tengan las
mismas oportunidades de intervenir. Especialmente cuando enseña en el país de
los alumnos, que quizá no tengan más ocasión de practicar su español que
mientras estén en clase.
·
Ha de aportar temas que motiven a sus alumnos.
Ello no resultará fácil si el grupo es heterogéneo en intereses o edades, y
será un reto para el profesor.
·
Ha de animar a sus alumnos a que practiquen,
practiquen y practiquen; con lecturas, películas, conversaciones… con todo lo
que tengan a su alcance.
·
Hay una faceta, tal vez menor, pero que a mí
siempre me ha parecido de gran interés, que son las frases hechas, las
expresiones habituales, las colocaciones. Hay una serie de expresiones, frases
hechas y colocaciones que me parece fundamental que el alumno interiorice hasta
conseguir entenderlas y pronunciarlas como si fueran una sola palabra. Pienso
que hacerlo le permitirá concentrar sus esfuerzos en otras partes de la
conversación.
·
No hay nada más motivador que el éxito: un
profesor de ELE ha de saber llevar la clase en un nivel en el que los alumnos
puedan desenvolverse. Si exige un nivel demasiado alto, los alumnos se
frustrarán, si demasiado bajo, se aburrirán.
.
2.B.6 Mi compromiso como docente en el proceso de enseñanza/aprendizaje es…
He de ser capaz de conocer a mis alumnos, para saber cuáles
son sus necesidades, sus habilidades y sus carencias para así poder organizar
el proceso de enseñanza teniéndolas en cuenta, de la forma que a ellos les
resulte más eficiente. No quiero tener un guión estándar de clase para seguirlo
tenga a quien tenga delante
He de esta al día en la metodología, pero también en los
temas que puedan interesar a mis alumnos, de este modo podré sintonizar mejor
con ellos a la hora de planificar las clases y actividades y eso será
provechoso para su aprendizaje. Si no tenemos temas en común no seré capaz de
proponerlos ni de moderar sus conversaciones.
He de reflexionar sobre mi trabajo, para poder analizar
posibles defectos o carencias en mi método y práctica. Solo de esta manera
podré mejorar.
2.C Reflexión sobre el papel del alumno de ELE
2.C.1 Características que para mí identifican a un buen alumno
Un buen alumno es el
que sabe lo que quiere y pone de su parte lo necesario para conseguirlo. Un
alumno así será participativo, atento y colaborador; la clase se enriquecerá
con él y probablemente transmitirá esta actitud al resto de la clase.
Tener alumnos así es un regalo para el profesor, claro, pero
también para sus propios compañeros, que sin duda se beneficiarán de ello.
2.C.2 Los alumnos deben
Respetar que
están en una clase, lo que significa ser respetuosos con el profesor y con sus
compañeros, no me refiero en un sentido reverencial sino en el de que deben tener en cuenta cuál es el papel de cada
uno para procurar que lo puedan llevar a cabo con su ayuda. Una clase no
deja de ser una reunión social con un finalidad concreta, todo lo que la
distorsione es pernicioso para todos.
Por lo tanto, se requiere dedicación a lo que se está
haciendo en clase, atención, participación y cumplir con la parte que cada uno
tiene en el proceso: desde intervenir en clase hasta completar posibles
ejercicios fuera de clase si los hubiera. No completar los ejercicios también
influye en el ritmo de la clase, porque los alumnos quedan rezagados, o hay que
explicar de nuevo algunas cosas, etc.
2.C.3 Los alumnos no deben
Los alumnos no deben entorpecer
el proceso de enseñanza, la dinámica de la clase.
Sus compañeros quieren aprender y el profesor debe procurar
poner los medios necesarios para que ello sea así. Ningún alumno debe
entorpecer este proceso, es una cuestión de derechos: quienes asisten a una
clase tienen derecho a aprovechar el tiempo para aprender y quien se lo impide
está conculcando ese derecho.
2.C.4 ¿Cómo los alumnos pueden contribuir a una mejora del trabajo docente en el aula?
Los alumnos contribuirán si colaboran con el profesor y
entre ellos. Una clase colaborativa avanzará mejor y más rápido que si hay
algún alumno que se descuelgue o desentienda.
En este sentido es fundamental animar a los alumnos a que
pregunten y a que expongan sus intereses, sus preferencias. Con ello el
profesor sabrá mejor a qué atenerse para planificar el curso y que la clase
avance a un buen ritmo y con la complicidad de los alumnos. Una clase aburrida
o carente de interés para los alumnos provocará una caída en picado de su
efectividad, por ello es fundamental que los alumnos expresen con claridad sus
intereses.
2.D. Práctica docente
2.D.1 Las clases de ELE deben caracterizarse, según mi opinión, por…
Ser dinámicas,
entretenidas y eficaces. Lo mejor que le puede pasar a una clase es que no
parezca una clase, pero que cuando acabe los alumnos hayan aprendido (interiorizado)
algo.
No me refiero a que la clase sea un juego o una fiesta. Una
clase es lo que sucede en un espacio en el que una serie de personas se juntan
para aprender durante un tiempo determinado, con la ayuda de un profesor. Eso
es algo que no podemos olvidar: si falla la principal función de la clase, que
es que los alumnos aprendan, ya no podemos hablar del concepto clase, pero eso
puede fallar tanto por exceso de academicismo como por defecto.
Como ya he comentado, cuando se enseña español en un país
extranjero, a menudo los estudiantes no tienen otra ocasión para practicarlo
que mientras están en clase. Y aún dentro de ella, si comparten lengua materna,
es fácil que se vayan a ella casi sin pensarlo. Po lo tanto, es fundamental que
la clase atraiga a los alumnos, que les guste y se lo pasen bien, solo así
resultará eficaz.
2.D.2 Planifico o creo que se debe planificar en función de…
En mi opinión se debe:
·
Planificar la clase en función de su duración.
Ejemplo: si tenemos previstas
actividades de dos horas y solo tenemos una de clase deberemos saber cómo
partirlas de forma que tras la primera clase los alumnos se vayan con la
sensación de haber terminado algo.
·
Planificar el curso en función de su duración.
Ejemplo: si tenemos alumnos de
nivel A1 que van a seguir un curso de un mes, no nos plantearemos enseñar,
digamos, el subjuntivo .
·
Planificar/Replanificar cada clase según el
nivel de los alumnos en aquel momento
o de los alumnos que tengamos aquel día:
actividades, tareas, etc.
Ejemplo: si teníamos pensado
hacer un juego de rol con cuatro personajes y solo tenemos tres alumnos habrá
que buscar una alternativa.
·
Replanificar en función de los intereses que se
observen en los alumnos.
Ejemplo: si tenemos un curso
general, pero vemos que los alumnos son muy aficionados al cine, podemos buscar
películas para ver y tratar determinados temas, etc.
·
Replanificar según la progresión que vayan
alcanzando los alumnos.
Ejemplo: si los alumnos del grupo
A1 para el curso de un mes son extraordinariamente buenos, podemos incluir el
subjuntivo que no nos habíamos planteado.
Y, sobre todo: hay
que tener siempre un plan B.
2.D.3 Las actividades que llevo o que creo que se deben llevar a clase son…
Hay que llevar a clase todas aquellas actividades que ayuden
a los alumnos y que sea práctico llevar a cabo, de forma que no resulte más
costoso preparar que realizar.
Por ejemplo, en una clase con niños no planificaría la
actividad de que cada alumno coloreara una figura para cada color del arco
iris, porque pasarían mucho tiempo pintando y el resultado sería
desproporcionadamente corto. Mejor que cada uno pintara una de un color y luego
las pusieran en común y jugáramos con ellas. Es decir, hay que saber aprovechar
los recursos de los que disponemos, tanto en material o instalaciones como en
tiempo de desarrollo.
Todas las actividades deberían caracterizarse por aportar
algo a los alumnos, y eso solo se consigue si tienen chispa, si hacen que lo
que van a aprender les entre por otra vía, ya sea un juego, un chiste, una
anécdota, etc.
2.D.4 Los materiales y recursos que uso o creo que deben usarse en la clase de ELE son…
Como decía en el apartado anterior, aquellos que nos
permitan la finalidad que pretendemos sin gran esfuerzo de tiempo y sin grandes
complicaciones logísticas. No vamos a quitar todo el mobiliario de la clase y
volverlo a poner para aprender los nombres de los muebles.
En general, hoy en día, opino que debemos usar de forma
exhaustiva todo lo que nos aporta la tecnología: internet, vídeos, películas,
música, noticias, etc. La exposición al idioma que en la actualidad puede tener
un alumno está a años luz de la que podía tener hace treinta años.
Ver/escuchar/practicar elementos determinados de la lengua
de forma “real” es una gran ventaja que debemos aprovechar.
2.D.5 Respecto a todo lo que implica el manejo o la gestión del aula considero muy importante… (uso de la L1; uso del lenguaje; dinámicas de grupo; gestión del espacio; etc.)
No soy partidario de prohibir el uso de la L1, aunque pienso
que debe usarse solo en casos concretos, cuando beneficie la comprensión de una
palabra, frase hecha o colocación. A veces, la mejor manera de aprender una
palabra o expresión es conociendo su traducción a la lengua propia; en
cualquier caso, es lo que hará el alumno fuera del aula acudiendo al
diccionario, si es que consigue encontrarla si se trata de una expresión, por
lo tanto, mejor que lo sepa ya en el momento en el que la palabra aparezca en
la clase, eso le ayudará a seguirla mejor.
De todas formas, usar la lengua de los alumnos es un reto
para el profesor que, de entrada, no tiene por qué conocerla. Es decir, hay que
traducir una frase hecha por su equivalente, no por su traducción literal.
No es lo mismo hablar y escuchar en el idioma materno que en
uno que se aprende, esto condiciona mucho el uso del lenguaje en el aula. Hay
que saber gestionar bien las pausas y los silencios, puesto que los alumnos
necesitan tiempo para “traducir”, para pensar aquello que acaban de escuchar o
aquello que van a decir.
Por ello es también importante que el profesor utilice un
lenguaje y lo haga a una velocidad adecuada al nivel de los alumnos, para
evitar frustraciones si va demasiado deprisa o utiliza palabras o expresiones
que los alumnos todavía no conocen.
De la misma forma, si se trata de una clase de español como
lengua de especialidad es fundamental que el profesor utilice lo máximo posible
la terminología de la especialidad correspondiente.
Se trata, en fin, una vez más, de facilitar el aprendizaje.
Por lo demás, creo que hay que se lo más versátil posible
organizando las clases. Montar y desmontar grupos, cambiar a los alumnos de
sitio, pasear y escuchar a los grupos, sentarse con ellos, etc. Todo ello
pienso que ayudará a eliminar la rutina y hacer más atractivas las clases.
2.D.6 ¿Qué tipo de interacción en el aula es la mejor para aprender?
El objetivo último de una clase de ELE es que los alumnos puedan comunicarse en español
fuera de ella. Por lo tanto, creo que hay que preparar al alumno para que reaccione ante los imprevistos, ante lo
que le va a suceder en su vida entre
personas que hablan español.
Pero tampoco hay que ir más allá. Un alumno no puede tener más recursos ni saber más cosas en la lengua
que aprende que en su propia lengua materna y, por eso, hay que ser muy
cuidadoso a la hora de plantear temas en clase, no podemos exigir que los
alumnos opinen y sepan de temas de los que a lo mejor no saben.
Si esto les sucediera en su lengua materna, callarían o
dirían “no lo sé”, pero eso es algo que en la clase de ELE no pueden hacer, por lo tanto hay que procurar evitar estas
situaciones. Hay que ayudar a que los alumnos se desenvuelvan en su vida
cotidiana en español, pero no les estamos dando clases de historia o ética.
Hay que interactuar de la forma en la que ellos interactúan
habitualmente fuera del aula. Si difícilmente un alumno podrá explicar con
exactitud al médico en su lengua cuáles son los síntomas de su enfermedad, no
le pidamos que lo haga en español. Si en una entrevista de trabajo en nuestra
lengua materna a veces no nos salen las palabras y perdemos la oportunidad de
decir aquello que era tan importante, no podemos pretender una entrevista
perfecta en español. Creo que hay que ser muy consciente de estas situaciones y
trabajar de forma muy progresiva, teniendo en cuenta cuáles son las
dificultades de la situación y cuáles las de la lengua.
2.D.7 La importancia de la enseñanza intercultural en el aula …
El enfoque intercultural sitúa al alumno en su identidad y
frente a lo diferente, lo que resulta especialmente enriquecedor para él[3].
Como ya he venido señalando, aprender una lengua extranjera
es algo más que aprender una materia; es, en cierta forma, aprender una manera
de vivir y pensar. Aprender una lengua extranjera nos abre a nuevas culturas,
países y personas. Hace unos días conocí a un músico catalán que vivió ocho
años en New Orleans y me contó dos cosas que creo interesante exponer aquí:
·
la primera es que él llegó a los Estados Unidos
sin saber inglés pero que a los pocos días ya estaba en el escenario tocando
(la armónica, en grupos de blues) y entendiéndose perfectamente con los demás
músicos. Es cuando me di cuenta, me dijo, de que la música es realmente un
lenguaje.
·
la segunda es que, por supuesto, acabó
aprendiendo inglés y percibió que había aprendido cuando empezó a entender las
letras de las canciones que siempre había escuchado y no comprendía. El
siguiente paso fue que soñó en inglés (se sintió muy orgulloso de ello) y el tercero fue que empezó a pensar en inglés
y se dio cuenta de que no pensaba igual que en catalán (es su lengua materna).
¿Por qué traigo aquí esta conversación? Pues porque me
parece que resume la importancia de la lengua para nuestra percepción del
mundo: sin conocerla puedes tocar música (en otras profesiones sería mucho más
difícil), pero no entiendes lo que te dicen, no vives lo que sus hablantes
viven. En cambio, cuando la lengua se mete en tu inconsciente (sueños) y en tu
cerebro (pensamiento) te abres a la forma de sentir y pensar como las personas
del lugar en el que se habla esa lengua, sea cual sea.
Por cierto, el músico es de Sant Feliu de Guixols, se llama
Manel Rost y habitualmente toca en el grupo Grateful blues.
2.D.8 Para mí lo más importante es: la gramática, el vocabulario, las destrezas, la cultura, las estrategias de aprendizaje, etc.
Partiendo de la base de que lo más importante es poder
comunicarse, cuanto lleve a ello también lo será. Es difícil decantarse por una
sola cosa, porque las estrategias y las destrezas son herramientas importantes
para mejorar, el vocabulario viene a ser una especie de termómetro que nos
indica el nivel en el que estamos y la cultura es el entorno en el que vamos a
poder usar nuestro vocabulario con nuestras destrezas y estrategias. Pero sin
gramática las palabras son puras yuxtaposiciones de elementos y, por lo tanto,
necesitaremos un buen nivel gramatical para que lo que expresemos tenga sentido
y para que entendamos lo que nos llega a nosotros.
Estos elementos bien entrelazados pienso que pueden suponer
la base sobre la que edificar el conocimiento de una lengua, no podemos
prescindir de ninguno.
2.D.9 Aspectos que considero relevantes en una unidad didáctica
Como ya dije: me gusta el enfoque por tareas. Por lo tanto,
pienso que es interesante que una unidad didáctica se enfoque hacia que los
alumnos acaben obteniendo un output determinado.
La consecución del output
requerirá de tareas intermedias bastante centradas en un tema, lo que a mi
modo de ver facilitará el aprendizaje del alumno de vocabulario, expresiones,
frases hechas, etc. relacionadas con él.
En mi experiencia como alumno de lenguas extranjeras me he
encontrado practicando un vocabulario de forma aislada, para cinco minutos
después hablar de otra cosa. Es posible que así se abarque más… pero se aprieta
menos. Aprender una palabra, olvidarla es frustrante porque no la entenderemos
cuando la encontremos ni sabremos recurrir a ella cuando la necesitamos para
expresarnos nosotros mismos.
Toda una unidad tratando de, digamos, acabar montando una
tienda de ropa en la que unos alumnos vendan y otros compren, nos permitirá
identificar prendas, materiales, colores, saludos, terminología comercial, etc.
etc. Si todo ello conseguimos hacerlo utilizando diversas destrezas creo que
conseguiremos que los alumnos lo interioricen todo con más facilidad que si un
día hablamos de saludos, otro de colores, otro de prendas de ropa, etc.
3. Cambio y reestructuración de creencias
3.1 ¿Qué cambios percibo en este momento tras la realización del curso de Experto en mi proceso formativo o desarrollo profesional?
Como siempre que aprendo algo, tengo la sensación de estar
más preparado para poder cumplir mi objetivo, en este caso el de dar clases de
español, pero al mismo tiempo soy consciente de la dificultad que ello
requiere, porque cuanto más conozco del tema más me doy cuenta de lo que me
falta por aprender, sobre todo en la práctica.
3.2 ¿He reestructurado alguna de mis creencias iniciales –de antes de empezar este curso- respecto al proceso de aprendizaje/enseñanza, la práctica docente, etc.?
Si ya partía la creencia de que una cosa es saber y otra saber enseñar, el curso me la ha
reafirmado.
Es muy fácil empezar a enseñar español a
una persona que no sepa, pero es muy difícil hacerlo bien, de forma planificada
según sus intereses, de forma efectiva y motivadora.
Planificar un curso entero, para después planificar cada
clase, requiere saber de dónde partimos y adónde queremos llegar, y luego
requiere que en el día a día avancemos de un punto hacia el otro de forma
eficaz. Y todo ello atendiendo a las necesidades de los alumnos y no a lo que a
nosotros nos resultaría más cómodo.
3.3 ¿Qué necesito para continuar (lecturas, formación, asistencia a jornadas, etc.?
Para continuar
necesito practicar, practicar y practicar.
Soy consciente de que mi bagaje teórico aún es escaso, pero
he llegado a un punto en el que si no existe retroalimentación con la
experiencia docente creo que el progreso se ralentizará y eso me resultaría
frustrante. Siento algo así como si estuviera dando clases de tenis sentado en
una silla en lugar de hacerlo en la pista.
[1]
Underhill, Adrian (2000). “La facilitación en la enseñanza de idiomas”, en J.
Arnold (ed.), La dimensión afectiva en el aprendizaje de idiomas. Madrid.
Cambridge University press. Páginas 143-155.
[2]
Consejo de Europa (2001). Marco común europeo de referencia para las lenguas:
aprendizaje, enseñanza, evaluación. Traducción española del Instituto Cervantes
(2002). Página 9
[3]
Marco común europeo… página 16.
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