Hablar una lengua extranjera es tener los suficientes
conocimientos de ella, y haberlos interiorizado de forma que surjan de ti en el
momento que los necesites, para poder desenvolverte en una sociedad en la que
se hable dicha lengua en aquellos ámbitos en los que te vayas a mover. Es decir, para poder formar parte de esa sociedad.
Evidentemente necesitas tener una formación gramatical
básica bien asentada, pero lo que importa es que puedas realizar con comodidad
y eficacia las tareas que necesites para tu vida cotidiana.
Seguramente no precisarás conocer el argot del marketing o del
derecho si vas a dedicarte a estudiar geografía o a trabajar como diseñador de
joyas, lo que necesitarás es conocer a fondo todo lo relacionado con los
contextos en los que te vas a encontrar tanto dentro de los ámbitos en los que
se va a desarrollar tu vida cotidiana.
¿Y qué significa eso de los ámbitos y desenvolverse en los contextos?, me dirás.
Pues que necesitarás entender a tus profesores hablando de
tu especialidad o las instrucciones que te dé tu cliente sobre los pendientes
que quiere que le diseñes, también necesitarás expresarte por escrito de forma coherente y
sabiendo transmitir tus conocimientos, para poder hacer tus exámenes, y
expresarte oralmente para poder explicar a un proveedor el material que
necesitas o a un cliente la idea que has tenido. Eso sería saber desenvolverse
en distintos contextos del ámbito educativo o profesional.
Pero también necesitarás comprar en un supermercado,
entender el manual de instrucciones de tu nuevo teléfono móvil, explicarle a un médico tus
síntomas si estás enfermo, entender una película y comentarla después con tus
amigos o conocer bien a otra persona que te atraiga. Eso sería saber desenvolverse en distintos contextos del ámbito público y personal.
Este es el nuevo enfoque de la enseñanza de lenguas extranjeras, más práctico y eficiente que el antiguo basado en la repetición de las estructuras gramaticales hasta la extenuación. Se trata de saber vivir en una lengua, no de poderte presentar a un concurso de gramática.
Me parece un perfecto broche final al curso, Xavier. Te felicito.
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