Curso CFP330-13: ¿Qué significa hablar y aprender una lengua?
Módulo 1
Módulo 1
Al pensar en mi perfil lingüístico, me he situado en momentos en los que he tenido que desenvolverme en algunas de las lenguas que conozco, y me he dado cuenta de la importancia de tener la competencia adecuada para cada situación. De nada sirve ser capaz de leer y entender textos complejos si lo que necesito es preguntar dónde está una calle y entender la respuesta, por poner un ejemplo bastante radical.
Tradicionalmente, y al menos esa ha sido mi experiencia, la enseñanza de lenguas extranjeras ha seguido un planteamiento de avance en competencia gramatical de forma que me parece excesiva, precisamente porque los intereses de quienes estudian una lengua no son los mismos (y tampoco sus habilidades), no ya en comparación con los demás, sino con sus propios objetivos en cada momento. Por ello, el hecho de que una persona no pase a un nivel más elevado mientras no sea capaz de conocer ciertas construcciones gramaticales, le impedirá acceder a ejercicios de habla y escucha, en los que posiblemente se desenvolvería mejor y quizá le ayudaran a retroalimentar sus (quizá escasos) conocimientos gramaticales
Por ejemplo, si lo que pretendo es escribir documentos formales, necesitaré un gran dominio de la gramática, puesto que, de otra forma, lo que escriba no servirá para el fin propuesto, ya que provocará rechazo en sus destinatarios. En cambio, si mi interés en aprender una lengua radica en el hecho de que vaya a vivir a un país en el que se hable de forma mayoritaria, lo que necesitaré serán competencias que me faciliten la expresión y comprensión con sus habitantes, para poder desenvolverme con facilidad en la vida cotidiana.
¿Qué nivel es el idóneo? ¿Qué significa tener un nivel de nativo? Puede significar poco si comparamos el conocimiento de gramática de un nativo de formación básica con el que yo pueda tener, ya que dada la insistencia en la gramática a la que me refería más arriba quizá sea superior a la suya, pero eso no me servirá para mi vida cotidiana en su país, puesto que no voy a hacer ningún examen de gramática y, en cambio, necesitaré entender y ser entendido.
Mi nivel de inglés no es tan alto como yo desearía, pero soy capaz de hacerme entender cuando estoy en un país de habla inglesa. En este sentido, refiero una anécdota que me sucedió en New York hace algunos años. Entramos en uno de esos bares americanos de barra de madera noble y luces cálidas, donde todo respira un ambiente elegante y con clase que abruman un poco, y decidí pedir un vaso de vino tinto. Para ello utilicé la expresión que, pensaba, era la educada y adecuada para la ocasión: "I'd like a glass of red wine". La jocosa respuesta del camarero fue "me too", pero me sirvió el vino. Aún hoy no sé si mi expresión no fue la adecuada (es la que yo había aprendido en clase) y si el camarero se burló de mí o simplemente quiso hacerse el simpático, pero el hecho es que me sirvió el vino y era un cabernet californiano bastante bueno, de modo que conseguí mi objetivo.
Con mis comentarios no me gustaría dar la sensación de que pienso que el objetivo de estudiar una lengua sea hablarla con infinitivos siempre y cuando uno se haga entender, pero es evidente que las necesidades de quienes estudian lenguas son muy distintas y, desde un punto de vista utilitarista, hay que tratar de aprender aquellas competencias que sean necesarias en un primer y básico momento, más adelante ya habrá ocasión de complementar lo sabido y perfeccionar el uso.
Al finalizar el módulo 1 Los conceptos tratados en este módulo me han sido de mucha utilidad para concretar y centrar cómo ha de enseñarse una lengua. El concepto del estudiante como agente social que necesita conocer la lengua para poder realizar determinadas tareas me ha parecido fundamental, porque establece una clara perspectiva desde la que enfocar la enseñanza.
No hay que enseñar una lengua para que el estudiante apruebe un examen de nivel con el que obtenga un certificado que luego añada a su currículo que posteriormente presentará a una empresa para obtener un puesto de trabajo. Esto no tiene ningún sentido, porque se puede tener un nivel muy alto y luego no se capaz de desenvolverse en la vida diaria y porque las empresas ya no suelen evaluar los conocimientos de un idioma mediante un certificado sino mediante entrevistas que les permitan conocer la facilidad real de manejo de la lengua por parte del entrevistado.
Mucho menos aún, pasar un examen de nivel de una lengua puede servirle a alguien para ir a vivir a un país en el que dicha lengua sea la mayoritaria.
Creo que este enfoque es beneficioso tanto para el alumno como para el profesor, porque les permite a ambos situarse en el interés del primero, que es al final quien demanda lo que el profesor pueda ofrecer.
Mi nivel de inglés no es tan alto como yo desearía, pero soy capaz de hacerme entender cuando estoy en un país de habla inglesa. En este sentido, refiero una anécdota que me sucedió en New York hace algunos años. Entramos en uno de esos bares americanos de barra de madera noble y luces cálidas, donde todo respira un ambiente elegante y con clase que abruman un poco, y decidí pedir un vaso de vino tinto. Para ello utilicé la expresión que, pensaba, era la educada y adecuada para la ocasión: "I'd like a glass of red wine". La jocosa respuesta del camarero fue "me too", pero me sirvió el vino. Aún hoy no sé si mi expresión no fue la adecuada (es la que yo había aprendido en clase) y si el camarero se burló de mí o simplemente quiso hacerse el simpático, pero el hecho es que me sirvió el vino y era un cabernet californiano bastante bueno, de modo que conseguí mi objetivo.
Con mis comentarios no me gustaría dar la sensación de que pienso que el objetivo de estudiar una lengua sea hablarla con infinitivos siempre y cuando uno se haga entender, pero es evidente que las necesidades de quienes estudian lenguas son muy distintas y, desde un punto de vista utilitarista, hay que tratar de aprender aquellas competencias que sean necesarias en un primer y básico momento, más adelante ya habrá ocasión de complementar lo sabido y perfeccionar el uso.
Al finalizar el módulo 1 Los conceptos tratados en este módulo me han sido de mucha utilidad para concretar y centrar cómo ha de enseñarse una lengua. El concepto del estudiante como agente social que necesita conocer la lengua para poder realizar determinadas tareas me ha parecido fundamental, porque establece una clara perspectiva desde la que enfocar la enseñanza.
No hay que enseñar una lengua para que el estudiante apruebe un examen de nivel con el que obtenga un certificado que luego añada a su currículo que posteriormente presentará a una empresa para obtener un puesto de trabajo. Esto no tiene ningún sentido, porque se puede tener un nivel muy alto y luego no se capaz de desenvolverse en la vida diaria y porque las empresas ya no suelen evaluar los conocimientos de un idioma mediante un certificado sino mediante entrevistas que les permitan conocer la facilidad real de manejo de la lengua por parte del entrevistado.
Mucho menos aún, pasar un examen de nivel de una lengua puede servirle a alguien para ir a vivir a un país en el que dicha lengua sea la mayoritaria.
Creo que este enfoque es beneficioso tanto para el alumno como para el profesor, porque les permite a ambos situarse en el interés del primero, que es al final quien demanda lo que el profesor pueda ofrecer.